El grupo anunció públicamente que ya no seguirá unido y reconoció los errores cometidos en aquel show de Boston en 2024 que derivó en una pelea y un conflicto legal.
Jane’s Addiction confirmó oficialmente su ruptura, poniendo fin a una de las bandas más influyentes del rock alternativo estadounidense. La decisión llega casi un año después del episodio ocurrido en septiembre del 2024 en Boston, cuando el grupo colapsó sobre el escenario tras un altercado físico entre el vocalista Perry Farrell y el guitarrista Dave Navarro, hecho que derivó en la cancelación de una gira en curso y una escalada de acusaciones públicas y acciones legales.
En un comunicado conjunto publicado en Instagram, Navarro, el baterista Stephen Perkins y el bajista Eric Avery reconocieron errores en la forma en que manejaron la situación tras aquel show. «Después de ese concierto, y sin aviso a Perry, determinamos unilateralmente que lo mejor era no continuar con la gira e hicimos declaraciones inexactas sobre la salud mental de Perry, de las cuales nos arrepentimos”, escribieron.
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Pedido de disculpas y una decisión definitiva
Los músicos señalaron que esta decisión marca un cierre definitivo: «Hoy anunciamos que nos reunimos por última vez para resolver nuestras diferencias, para que el legado de Jane’s Addiction permanezca como el trabajo que los cuatro creamos juntos. Ahora miramos hacia el futuro y nuestros caminos creativos por separado”.
Farrell publicó un mensaje por su cuenta en el que asumió responsabilidad por lo sucedido. «Reflexioné sobre lo ocurrido y sé que no me comporté como debía”, afirmó. El cantante se disculpó tanto con el público como con sus compañeros de banda por haber perdido el control. «Jane’s Addiction ha sido el centro de mi vida durante décadas. La banda, las canciones y el impacto que tuvimos en la música y la cultura significan más de lo que puedo expresar. En Boston no estuvimos a la altura, y lo siento profundamente”, agregó.
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Un complejo contexto legal
La separación se produce en un contexto legal complejo. A mediados de julio, Navarro, Perkins y Avery presentaron una demanda contra Farrell por agresión, daño emocional intencional, negligencia y violación de contrato, entre otros cargos. En la presentación judicial afirmaron que «la banda ya no puede funcionar como resultado de la conducta del demandado, incluidos sus estallidos violentos y su incapacidad demostrada para cumplir su rol como vocalista”.
Horas más tarde, Farrell respondió con una contrademanda por agresión, daño emocional y ruptura de contrato. Su equipo legal calificó la denuncia del resto del grupo como un intento de «aislar e intimidar» al cantante y sostuvo que se trató de una maniobra para controlar el relato público de los hechos, del mismo modo que -según Farrell- ocurrió cuando se canceló la gira sin su consentimiento y se difundieron versiones sobre su salud mental.
